1955-2022: La intermitente historia del Tour femenino

Por: Xoan Escudero

Tras tratar en artículos anteriores las favoritas para el Tour y quienes son las cuatro españolas que estarán en París el próximo domingo llega el momento de la historia del la prueba femenina.

En este 2022 veremos 8 jornadas en las que el ciclismo femenino va a tener un escaparate del que ha gozado en muy pocas ocasiones hasta ahora. Salida en la icónica Torre Eiffel de París y final en la Super Planche des Belles Filles. En total 1033 Km para ver renacer la ronda gala.

Los orígenes:

Aunque podemos vernos tentados de calificar ésta como la primera edición del Tour femenino, lo cierto es que no. 1955 fue el año en el que 44 pioneras se pusieron el dorsal por primera vez. Tras 5 etapas la ganadora fue la corredora de la Isla de Man, Millie Robinson.

Millie Robinson, primera mujer ganadora del Tour de Francia

Los gloriosos años 80:

Llegó una pausa de 29 años para que se repitiera el evento. Entre el 84 y el 89 Jean Marie Leblanc propuso un formato en el que se aprovechaba la infraestructura de la carrera masculina. Ellas disputaban solo los últimos quilómetros de cada tirada, dándose la paradoja de tener muchos más días de competición pero con menos kilometraje que la edición 2022.

En estos años “dorados” ganaron la ronda la americana Marianne Martin (85), la italiana Maria Canins (85 y 86) y la mujer más importante del ciclismo del siglo XX: Jeannie Longo (87, 88 y 89). Para la posteridad quedan esas imágenes del podio mixto de París.

Greg LeMond y Jeannie Longo en el podium de 1989

Leblanc perdió el interés por seguir organizando la prueba al no tener la repercusión mediática prevista y por lo tanto los ingresos económicos esperados. Abandonado este proyecto, la carrera masculina y la femenina se separarían hasta la irrupción de La Course en 2014, pero ya llegaremos ahí.

Tour de la Comunidad Económica Europea (1990-1993)

A pesar de tener el peor nombre que una carrera ciclista pueda poseer, ASO siguió haciéndose cargo de la carrera. Desde 1990 al 1993. triunfaron la recordwoman de la hora Catherine Marsal (90), Astrid Schop (91), Leontien van Moorsel (92) y Heidi van de Vijver (93) actual directora deportiva del Plantur Pura. Esta versión de la carrera tenía una media de 12 etapas y su quilometraje final era ligeramente superior al actual.

Heidi van de Vijver en el Tour de la CEE del 93

 

Tour Cycliste Feminin: dos Tours de Francia a la vez (1992-1997)

Aquí la cronología se complica porque al mismo tiempo que ASO seguía con la carrera, Pierre Boué comenzó a organizar su propio “Tour de Francia” en el que a la postre sería el más longevo de todos. Seguramente el más duro tanto por recorrido, longitud y número de etapas. Leontien van Moorsel se impuso en las dos primera ediciones (92 y 93) dándose aquí un momento curiosísimo. En 1992 Van Moorsel ganó las dos carreras femeninas denominadas como Tour de Francia.

 

Van de Vijver, Van Moorsel y Longo el el pódium del 92

Seguirían a la neerlandesa, Valentina Polkhanova (94) y después llegaron los años de dominio de Fabiana Luperini que encadenó tres victorias consecutivas (95,96 y 97), que no solo mandaba en Francia sino que en su Italia natal se anotó cuatro Giros consecutivos.

La Grande Boucle Feminin Internationale (1998-2003):

Todavía bajo la batuta de Pierre Boué, la cita siguió siendo lo mismo que en ediciones anteriores en su planteamiento, era la carrera por etapas más dura que se ha visto en el ciclismo femenino. Dos semanas de acción y una media de 1400 Km. Además estos son los años de mejores recuerdos para el ciclismo español con Joane Somarriba llevándose el amarillo en el 2000, 2001 y 2003.

Somarriba celebrando su victoria en el Tour

Las victorias en la general que no tiene en su vitrina la corredora vasca, las tienen corredoras de republicas ex soviéticas: 1998 Edita Pucinskaie, 1999 Daria Ziluite, ambas Lituanas y en 2002 la bielorusa Zinaida Stahurskaya.

La decadencia (2004-2009):

En 2004 la carrera no se celebra y a partir de aquí, la pérdida de categoría dentro de la UCI hace que la carrera se desinfle en casi todos los aspectos, una semana de carrera y una longitud en torno a los 500 Km. Priska Doppmann se llevó el 2005, Nicole Cook 2006 y 2007, Christiane Soader 2008. En 2009 una esperpéntica edición que se vio recortada a 4 etapas sobre la marcha donde la última campeona fue Emma Pooley.

ASO vuelve al negocio (2014-actualidad):

Ante el auge del ciclismo en su categoría femenina, ASO no quiso perderse su parte del pastel de un negocio que había dejado morir apenas 20 años antes. La Course by Le Tour gozó desde su nacimiento de los focos y el escenario que brinda la ronda gala pero carecía de un rumbo en lo deportivo.

Las tres primeras ediciones se disputaron en Los Campos Elíseos, coincidiendo con la etapa 21 de la homóloga masculina. Marianne Vos (2014) y una sorprendente Anna van der Breggen (2015) lograba imponerse a las esprinters. En 2016 Chloe Hoskings se apuntaba la tercera edición.

En 2017 el Izoard fue el siguiente protagonista. Las escaladoras querían brillar en La Course y la organización les dio la oportunidad a costa de cambiar por completo el formato. Annemiek van Vleuten no falló. Al año siguiente Le Grand Bornand sería el escenario de otro triunfo de Van Vleuten.

Van Vleuten en la cima de Le Grand Bornand

Cinco años después de su primera victoria Marianne Vos volvía a la senda del éxito en Pau y en 2020 Lizzie Deignan le arrebataba sobre la línea de meta en Niza su tercer triunfo.

Demi Vollering será para siempre la última ganadora de La Course al cruzar la meta en primera posición en la Cote de la Fosse aux Loups en Landerneau. Un poco antes ASO había anunciado que para este 2022 volveríamos a ver una carrera por etapas y que tendríamos un Tour de 4 semanas al sumarse a las 3 de los hombres una cuarta con las mujeres como protagonistas.

¿Donde está la carrera hoy por hoy?

Este renacer del Tour Femmes es una muestra del buen estado de forma de esta categoría del ciclismo. De boca de la organización escuchamos la intención de ampliar los días de competición, los premios e incluso la intención de que sea una carrera que perdure en el tiempo y no podemos más que celebrarlo.

Al mismo tiempo y a pesar de todo el ruido mediático hay que pensar que solo estamos restituyendo una carrera que se dejó morir hace poco más de 10 años y a la que la propia ASO ya dejó caer en el olvido al no obtener los réditos esperados.

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