Por Xoán Escudero

Pequeños pasos para conciliar deporte y maternidad

Chantal van den Broek-Blaak (SD Worx Protime) volvía a la competición en Setmana Valenciana tras año y medio de ausencia motivada por el embarazo de su pequeña Noa. A raíz de ello, nos sumergimos en el tema de la conciliación en una actividad deportiva en la que los largos viajes y estancias fuera de casa alejan a las madres del día a día de sus pequeños/as.

Uno de los primeros casos y más conocidos en el ciclismo profesional es el de Elizabeth Deignan, que reaparecía en La Flecha Valona 2023. La británica, que 6 meses antes daba a luz, lo anunciaba con un breve comunicado en sus redes sociales. “¿En qué se fueron estos 6 meses? En realidad no puedo expresarlo todo en palabras. ¡Flecha Valona, allá voy!”

A finales de Febrero 2022, Lizzie hacía el anuncio de su segundo embarazo. Por tal motivo, se perdería toda la temporada de carreras antes de volver a competir en 2023 con Lidl Trek. Su hijo Shea nacía el 24 de Septiembre de ese año.

Los nuevos cambios para la temporada 2023 en los reglamentos UCI recogían en su artículo 2.13.199 una cláusula de cobertura por maternidad para las ciclistas que forman parte de la máxima categoría. Con ella, los WTW pueden incorporar corredoras fuera de la ventana de fichajes (1-15 de junio), para cubrir la baja de una ciclista embarazada. Adicionalmente, una deportista que termine su período de maternidad también puede llegar a un equipo fuera de ese período.

Pero cada vez más estructuras van más allá de la norma, cubriendo la baja por maternidad. En 2018 Lizzie Deignan ya había sido Campeona del Mundo y podía presumir de un Tour de Flandes y una Strade Bianche. Cuando anunció que iba a ser madre de su primera hija (Orla), muchas personas dieron por finalizada su carrera deportiva. En 2019 volvía a vestirse de corto con los colores del equipo Trek Segafredo. Desde entonces ha ganado una Le Course by Le Tour, una Liege-Bastogne-Liege y su nombre ha quedado impreso para siempre en el palmarés de la París-Roubaix al ganar la primera edición femenina.

Rompiendo el mito:

Se puede afirmar ya sin miedo a equivocarnos que volver a la competición de máximo nivel tras un embarazo es posible. Si el ejemplo de Elizabeth Deignan no fuera suficiente, cada vez vemos a más madres-ciclistas. En Challenge de Mallorca reaparecía Joss Lowden y pronto lo hará en Extremadura, Ellen van Dijk. Anteriormente pasaban por esa tesitura Denise Betsema, Antri Christoforou, Tamara Dronova, Lotta Henttala, Jesse Vandenbulcke o Elinor Barker. En el caso de la campeona olímpica galesa, la formación escandinava del Uno X le renovaba su contrato hasta finales de 2027. Y le facilita que su pequeño se desplace a las concentraciones y carreras para estar a lado de su madre. Si hace falta proporcionándole un servicio de ‘canguro’. Como se puede observar en la imagen, Nico, nacido en Marzo del 2022, es uno más en la familia Uno X.

Fuera del ciclismo, las piragüistas Maialen Chourraut y Teresa Portela o la portera de la selección española de balonmano Silvia Navarro son sólo algunas de las muchas deportistas que han roto ese mito.

Tres años después Deignan volvía a bajarse de la bicicleta para repetir maternidad. Uno de los factores que más sorprendía de la noticia era el apoyo inquebrantable que mostró el Trek Segafredo, que de manera automática le extendió su contrato hasta finales del 2024. El equipo estadounidense apuntaba otro tanto a favor de la igualdad. Hace unos años ya habían sido pioneros equiparando los salarios mínimos de su sección masculina y femenina. Pero no todos los equipos pueden permitirse ser como la marca de Waterloo.

Deignan durante la Roubaix 2021

Fuera de las grandes estructuras: Canyon Sram Racing, Liv Alula Jayco, Movistar, SD Worx Protime, Uno X Mobility, etc hace mucho frío. En categoría continental son numerosos los equipos que no pueden proporcionar salarios estables a una plantilla de 12 corredoras o incluso algunos que no tienen dinero para financiar los viajes o los test PCR de sus ciclistas y son ellas las que afrontan los gastos.

No todo el mundo puede:

Muchas corredoras postergan la maternidad para no “perjudicar” su carrera profesional, conscientes de que desaparecer un año del pelotón, puede ser el portazo definitivo a su trayectoria. Si eres Deignan, puedas volver. Pero ¿Qué pasa si eres una corredora de mitad de tabla de 28 años que quiere ser madre? 

Aunque últimamente abundan las voces que dicen que la plena igualdad está alcanzada y que no existen casos de discriminación laboral entre hombres y mujeres, el deporte profesional es un elefante en el centro de la habitación que está ahí para recordarnos que no es verdad. Diferencias en los salarios, en los premios y por supuesto la losa de la maternidad que obliga a elegir si se quiere ser una “buena madre” o una buena profesional.

En este punto además surgen frases que parecen más propias de un patrón de novela de Charles Dickens que de un ciudadano de a pie del siglo XXI. “Las mujeres no producen lo mismo, por lo tanto no pueden cobrar lo mismo”, ”Es normal que no se contrate a una mujer que quiere ser madre porque puede dejar a la empresa/equipo tirado a las primeras de cambio

Impacto mediatico:

Hace 40 años que la bicicleta de un fabricante fuera la que ganaba en el Tour de Francia podía ayudarte a vender más. Hoy, que cada vez hay más mujeres rodando en las carreteras. Tratar a tus corredoras con la dignidad y el respeto que se merecen, puede ser lo que haga que alguien decida gastar unos cuantos miles de euros en una bicicleta Trek y no en la de otra marca. 

Alegrémonos por la maternidad de todas ellas, alegrémonos por la decisión de sus equipos de respaldarlas y esperemos que dentro de unos años la maternidad de una ciclista y la respuesta de su equipo no sean cosas excepcionales y formen parte de la normalidad del profesionalismo.

 

Fotografía: @lizziedeignan y @RoubaixFemmes

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