Masomah Alizada, la esperanza afgana ante la barbarie

Jefa de misión del equipo de refugiados en JJOO París 2024

Masomah Ali Zada ha sido nombrada jefa de misión del equipo olímpico de los refugiados en París 2024. Actuará como portavoz y representante de dicho equipo, garantizando que se cumplan los mejores intereses para todos sus miembros. Actualmente hay 62 deportistas que se benefician de una beca para atletas refugiados, con el objetivo de poder ser seleccionados para París. Son de 11 nacionalidades, viven en 19 países de acogida y representan 13 deportes diferentes.

Desde su cargo en la comisión de atletas del COI, Masomah promueve la causa de los deportistas refugiados de todo el Mundo. En especial las circunstancias que pasan las mujeres en el país que la ha visto crecer y del que ha tenido que huir. “La situación de las mujeres se está deteriorando cada vez más. Las mujeres en Afganistán tienen los menos derechos de entre todos los lugares del Mundo

La deportista afgana no para de recibir reconocimientos. A finales del 2022 formó parte en Oviedo de la comitiva del COI, con su presidente a la cabeza (Thomas Bach), en la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias. La Fundación olímpica para los refugiados y el equipo olímpico de los refugiados se llevaban el galardón en la modalidad deportiva. Un reconocimiento que servía para concienciar sobre una de las crisis más importantes a las que se enfrenta la comunidad internacional y que utiliza el deporte como vía para la ayuda, cooperación y el desarrollo de las personas afectadas por conflictos internacionales.

Unos días antes. La Unión Ciclista Internacional organizaba el Campeonato de ciclismo en ruta en categoría femenina de Afganistán en Aigle (Suiza). Las atletas afganas que ahora viven en Suiza, Italia, Francia, Alemania, Canadá y Singapur estaban en la lista de salida para la carrera del domingo 23/10/2022. Entre ellas no faltaba nuestra protagonista, la primera ciclista afgana en participar en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo integrada como parte del equipo de refugiados del Comité Olímpico Internacional (COI).

Fue el 28 de Julio en el circuito de Fuji, en el marco de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando una ciclista afgana era la primera en tomar la salida en la prueba de contrarreloj en carretera. Masomah Alizada no vestía los colores de su selección: participaba bajo la bandera del Equipo Olímpico de Refugiados. Su presencia en Japón no tenía nada que ver con grandes registros o esperanzas de medalla. Cada una de las pedaladas durante los 22 Kilómetros de la prueba eran una lucha a favor de los derechos de las mujeres en Afganistán. La propia Federación Afgana de Ciclismo felicitaba a Masomah y aseguraba que en la cita de París 2024 “Representará a Afganistán junto con sus compañeros del equipo nacional de ciclismo”.

El 15 de Agosto de 2021, solamente tres semanas después de la contrarreloj, los talibanes se hacían con el poder en Afganistán tomando la capital, Kabul. Toda posibilidad de que ella o cualquier otra mujer afgana pueda representar a su país en una competición deportiva en el futuro inmediato se desvanece. Masomah Alizada y su familia viven como refugiados en Francia desde 2017. Incluso durante la presencia estadounidense en la región las mujeres tenían muchos problemas para acceder a actividades deportivas y culturales. Esta situación ha empeorado terriblemente con el cambio de gobierno.

Unos días antes de la toma de Kabul, desde El Sterrato pudimos hablar con Masomah Alizada. Con su tono de voz tenue nos transmitía su gran preocupación por todos los acontecimientos que están sucediendo en su país.  

La situación actual en mi país, es muy complicada y me entristezco mucho al acordarme de lo que pasa allí. Por eso no quiero hablar mucho de ello porque es un dolor que siento en mi corazón. Me gustaría que se acabara todo y pudiéramos vivir en libertad y con seguridad

Afganistán es un país convulso desde hace décadas. En los años 70 el escenario de la Guerra Fría propició la intervención de la URSS. Como contrapartida los EEUU empezaron a proporcionar dinero y armas a los talibanes para luchar contra los soviéticos. El desmembramiento del bloque comunista facilitó el ascenso al poder de los talibanes, hasta que después de los atentados del 11 de Septiembre la administración de George W. Bush decidió utilizar el país como chivo expiatorio. 50 años después el país está destrozado, su patrimonio cultural amenazado o destruido, sus deportistas exiliadas y las libertades esenciales de gran parte  de la población son papel mojado.

Con anterioridad, cuando los talibanes llegaron al poder, las mujeres no tenían permitido ir a la escuela, trabajar fuera de casa y menos aún practicar ningún deporte. Sobra decir que no estaba bien visto que una mujer saliera a la calle en bicicleta. Recibían amenazas, insultos e, incluso, les tiraban piedras. Tristemente parece que la historia está condenada a repetirse.

Mi padre siempre me animó a estudiar, a montar en bicicleta. Incluso cuando quise dejar el ciclismo, fue él quien me animó a continuar. Mi padre no piensa que sea algo malo que su hija haga ciclismo. Muchas personas le han dicho cosas malas por aceptar que sus dos hijas sean ciclistas“.

Pero siempre ha habido pequeños focos de resistencia contra la sinrazón de algunos. La Federación Afgana de Ciclismo ha sido uno de esos pequeños motores de la igualdad, como nos comenta la propia Masomah.

Empecé a practicar ciclismo en Afganistán en mi colegio. Por aquel entonces aún no sabía que existía una federación de ciclismo que trabajaba con chicas. Pero luego la federación organizó una carrera entre nosotras y así empecé. Más tarde la federación me seleccionó para su equipo y participé en diferentes carreras por varias ciudades del país“.

La propia federación afgana realizaba hasta hace poco campeonatos como el Campeonato Nacional de MTB, disputado curiosamente en la localidad de Bamiyán, de infausto recuerdo, ya que fue allí donde en el año 2001 los talibanes destruyeron los milenarios Budas que eran patrimonio de la humanidad.

Campeonato Nacional afgano femenino de MTB en Bamiyán

En su participación en la prueba contra el crono su puesto era lo de menos. Terminó en una esperada última posición (25ª) a casi 14 minutos de Annemiek van Vleuten. Al contrario que el resto de sus compañeras en la competición, ella afrontó el recorrido en una bicicleta convencional con unos sencillos acoples de triatlón. Es importante entender también que su puesto olímpico es el resultado de los esfuerzos del COI para que el mayor número posible de naciones y colectivos estén representados en los JJOO, más allá del resultado en la prueba. 

Para participar en los JJOO mi entrenador, Thierry Communal, investigó mucho cómo yo podía ir. Yo no podía representar a mi país, Afganistán, por estar exiliada en Francia y Thierry se enteró de que había un programa llamado Equipo Olímpico de Refugiados, al que podía optar. Así que preguntó primero en la Federación Francesa y ellos transmitieron nuestra solicitud al Comité Olímpico Internacional, que fue aceptada

Masomah sobre su bicicleta de carretera sin lenticulares en la crono de los JJOO

Sus múltiples facetas las combina con sus estudios de postgrado en Ingeniería Civil en Lille, al norte de Francia. Lo que aprendí tanto académicamente como a través del deporte es que no importa lo merecedores que seamos. Sí importa lo duro que trabajemos. Aunque mi nivel deportivo en los JJOO fue bajo con respecto a las otras deportistas, mis esfuerzos durante casi 10 años finalmente dieron sus frutos y me ayudaron a estar en Tokio 2020. De la misma manera, mi primer año de educación en Francia. Mi base en matemáticas y física era muy pobre pero mis esfuerzos continuos me llevaron a alcanzar mi licenciatura en ingeniería civil

Masomah ya ha cumplido un cometido mucho más importante que el de las medallas. Dar un referente a las próximas generaciones de mujeres afganas.

Fotografías: Masomah Alizada

 

 

 

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